lunes, 23 de enero de 2017

El Rey demérito


Ayer Domingo, disfrutaba tranquilamente de la tradicional comida familiar en casa de mis queridos padres, cuando mi padre comentó la noticia surgida el viernes en relación a la más que conocida infedelidad del Rey Emérito con una de las más destacadas reinas eméritas del destape. Hasta aquí nada es sorprendente, pues de todos es sabido el marcado carácter fornicador de nuestro ex-Rey, y sobre todo porque la prensa rosa produce en mi el más absoluto desdén y despreció. El hecho en sí, ni escandaliza ni dice más o menos a favor de Don Juan Carlos, más si cabe en un país en el que un 35% de la población reconoce ser o haber sido infiel a su pareja, y que ostenta el liderato europeo en cuanto a infidelidad se refiere. Estos datos son de 2014, probablemente ya muy desfasados con el boom del movimiento swimger. Tal y como comentaba, podríamos decir que la tradicional conducta adúltera borbónica no hace sino representar adecuadamente a su hipócrita pueblo, por lo que no parecen demasiado detestables tales comportamientos.
Ahora bien, la noticia va mucho más allá de la indiscutible promiscuidad del emérito rey, y mi padre continuó comentando algunos de los detalles del para mí, hasta ese momento desconocido affaire palaciego. Por no relatar todo este rancio y disparatado vodevil, les coloco un enlace a un diario digital donde podrán profundizar en toda esta miserable trama, en la que realmente lo que escandaliza e indigna es la cantidad de fondos y recursos públicos que se destinaron para intentar tapar la infinita torpeza e imprudencia de un hoy más que nunca casquivano rey emérito. 
En otras ocasiones y a pesar de considerarme un monárquico agnóstico, tomando el papel de abogado del diablo defendí con vehemencia al personaje e incluso a la institución. Hoy, supongo que como muchos otros españoles siento una profunda decepción, y es que a los que crecimos con la Constitución del 78 y vivimos la modernización de un país gracias a un sistema simbolizado por Don Juan Carlos, cada vez nos resulta más complicado mantener la fe en este país, en sus símbolos o en su historia. Habrá que perseverar en nuestras convicciones y creer más que nunca que la idea de España está muy por encima de sus políticos e incluso de su Rey. 

El enlace: 

jueves, 5 de enero de 2017

Dos dibujos sin mas

Estaba el otro día revisando viejos dibujos y encontré este de finales de 2006. En aquellos días tuve la sensación que Montilla, al igual que su predecesor Maragall en los famosos pactos del Tinell, estaban de algún modo vendiendo su "alma" al independentismo, y no solo la suya sino la del PSOE/PSC y con ello de alguna manera el alma de España en la aprobación del Estatut. Tras estos años algunos de los actores han cambiado, pero la situación lejos de despejarse y muy al contrario, se ha enrarecido y enquistado. Pero no, en este post no pretendo hacer ningún análisis político de la situación actual, creo que poco se puede decir ya más sin entrar en aburridas redundancias. Este post es diferente, pues solo pretendo mostrar dos dibujos que hablan de lo mismo pero separados por once largos años. Confieso que en 2006, este asunto ocupaba buena parte de mis reflexiones y preocupaciones, hoy ya en 2017 la sensación es de un aburrimiento soporífero, y por ello el dibujo que acompaña al antiguo lo he hecho sin demasiado entusiasmo y con escasas ganas. El hecho es que encontré un viejo y olvidado boceto de Artur Mas y decidí terminarlo sin mas. En ese boceto solo estaba bosquejada la cabeza y no tenía muy claro el mensaje o la emoción que quería expresar. Al final y tras darle tres vueltas decidí dibujar lo que este ser me transmite en la actualidad, y no es otra que la de algo grotesco y ridículo. Por ello le he dibujado como el que parece su alter ego, un SuperCat sin máscara.

domingo, 1 de enero de 2017

Grande Luis del Val

Tenia ganas, muchas ganas de dibujar al gran Luis del Val. Antiguo político, periodista, guionista, escritor y prácticamente cualquier actividad intelectual que pueda tener alguna relación con la radio o TV, y además de esta tierra, Zaragoza. Habría mil motivos relacionados con su dilatadísima trayectoria profesional, por los que este ilustre aragonés habría llamado mi atención, pero en realidad es solo un dibujo de agradecimiento, y es que cada mañana me acompaña en el que es sin duda el momento más feliz de mi día a día. Ese rato en el que estoy llegando a recoger a mi hijo para llevarle al colegio, ese instante en el que aparece por la puerta medio dormido, ese momento en el que tras un beso nos damos los buenos días Lucas y yo, esos cinco minutos felices son amenizados por una voz cargada casi siempre de razón que tras una descripción fotográfica y mordaz de algún tema de actualidad, termina de poner en marcha mi adormecido cerebro.


Gracias, pues este momento siempre sonará en mis recuerdos con una voz casi familiar.

Como siempre os dejo un enlace a su biografía:
https://es.m.wikipedia.org/wiki/Luis_del_Val


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